Adicciones

La adicción puede presentarse como una reacción humana a las drogas y hacia otras experiencias tales como el amor, el matrimonio, el hogar, la medicina, la psiquiatría, la escuela y la religión. Es un apego tan fuerte a un objeto, persona o sensación, que disminuye su capacidad para atender otras cosas de su medio o de sí mimo, a tal grado que llega a ser dependiente de aquella experiencia como fuente única de gratificación (Dusek y Girdano, 1990). De esta forma, la dependencia es el último paso de la adicción, cuya base está en la disponibilidad de los consumidores a someterse a los demás debido a que no poseen la habilidad o el deseo de enfrentar la vida, de experimentar con nuevas cosas y crecer con esas experiencias, ya sean positivas o negativas.

La adicción a drogas ofrece un embotamiento de la sensibilidad, de modo que para algunos sirve de protección frente a situaciones nuevas y apremiantes que en cierta medida lo liberan del dolor, de los conflictos, los miedos, las ansiedades y angustias. Esto reduce la habilidad del consumidor para aprender y crecer, y crea una situación en la cual el individuo se vuelve cada vez menos capaz de enfrentar la vida.

Etimológicamente la palabra adicto deriva del vocablo latino “adictum” a = sin, no; “dictum” = decir. Esto significa no decir, no hablar, no comunicarse, no manifestar lo que se siente y se piensa. Por lo tanto en todo adicto hay dificultades en la comunicación de sus pensamientos y sentimientos (Miccarelli, 1998).

Si embargo, el mayor problema que lleva a la adicción, es la falta de capacidad de la persona para descubrir que se está entrando en ella. A medida que se sumerge adquiere mecanismos de negación tan intensos que le impiden advertirlo. A menudo su familia, tan comprometida con él, tampoco registra los signos, negando la problemática. Por tanto, es importante reconocer las diferentes etapas que se atraviesa hasta llegar a la adicción:

Consume los fines de semana y en oportunidades absolutamente casuales. La droga es regalada o compartida.

Uso regular durante la semana. Episodios de intoxicación. Se inicia el deterioro de su vida familiar y de pareja. Estado de ánimo: confusión. Lleva una doble vida: una existencia cotidiana común y otra adictiva y desconocida por parte de sus allegados.

Ha desaparecido toda relación con su familia, pareja, escolaridad o trabajo. Busca obsesiva y compulsivamente la droga. Imposibilidad absoluta de abstinencia. Presenta un compromiso orgánico total. Riesgo de destrucción de su sistema inmunológico. Peligro de SIDA. Estado de ánimo: vida dependiente.

Desgraciadamente, el uso de drogas influencia y daña muchos procesos mentales a cargo del cerebro, por lo que se hace  importante describir los distintos tipos de sustancia capaces de producir toxicomanía, así como sus riesgos.

 

Bibliografía:
Dusek, D. (1990) Drogas: un estudio basado en hechos. México: Editorial Sitesa.
Miccarelli, M; (1998) Grogadependencia: viaje de vuelta, perfil psicológico del adicto. Argentina: Ediciones Jurídicas Cuyo.
PrevNet y Jelline, (2005). Drugs and the brain. Recuperado el 13 de enero de 2009 de: http://www.jellinek.nl/brain/index.html

 

 

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